Los Pensamientos Son Cosas…

Fortuna y libertad financiera

2do Curso: LOS PENSAMIENTOS SON COSAS.

Segunda parte: Aproximación al pensamiento de Napoleón Hill (1883-1970).

Comenzaremos a develar el secreto que le transmitió Andrew Carnegie a Napoleón Hill en la famosa entrevista de 1908. Primeramente transcribiremos una síntesis apretada de la misma para que puedan hacer un balance y relacionarlas con algunos de los grandes preceptos que nos ha transmitido Robert Kiyosaki y que figuran en los anteriores artículos que hemos publicado en Club Privado de Inversión.

Antes, una pequeña anécdota de otro genio que también  ayudo a correr el velo e indicaba que los pensamientos son cosas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Increíble, en 1913 Tomas Alba Edison ya había construido un auto eléctrico y pronosticaba que el petróleo no alcanzaría para cubrir las necesidades del formidable crecimiento industrial.

Cuenta Napoleón Hill en su libro “Piense y hágase rico” el dialogo que tuvo con Carnegie.

“Hace algunos años, Edwin C. Barnes descubrió lo cierto que es que los hombres realmente piensan y se hacen ricos. Su descubrimiento no surgió de pronto, sino que fue apareciendo poco a poco, empezando por un ferviente deseo de llegar a ser socio del gran Tomas Alba Edison.

Una de las características principales del deseo de Barnes es que era preciso, muy puntual y especifico. El quería trabajar con Edison, no trabajar para Edison, Barnes quería ser socio de Edison.

Continua Carnegie, Sr. Hill, fíjese con detenimiento la descripción de cómo Barnes fue convirtiendo su deseo en realidad, y tendrá una mejor comprensión de los principios que conducen a la riqueza. Cuando esta idea apareció por primera vez en su mente, Barnes no estaba en posición de actuar según ese deseo, o impulso del pensamiento. Dos obstáculos enormes se interponían en su camino. No conocía para nada a Edison, y segundo no tenía bastante dinero para pagarse el pasaje en tren hasta Orange, New jersey. Estas di?cultades hubieran bastado para desanimar a la mayoría de los hombres en el intento de llevar a cabo el deseo. ¡Pero el suyo no era un deseo ordinario!

Un día Barnes se presentó en el famoso laboratorio de Orange, y se anunció ante un ayudante del mago de Menlo Park indicando que él no venía a pedir nada,  venía a proponer negocios. Por alguna razón que desconocemos y a pesar del conocido mal genio de Edison y de la apariencia de vagabundo que tenía en ese momento Barnes, fue recibido y escuchado atentamente por el ya famoso inventor.

Hablando de su primer encuentro con Barnes, Edison comentaría años más tarde: «Estaba de pie ante mí, con la apariencia de un vagabundo, pero había algo en su expresión que transmitía el efecto de que estaba decidido a conseguir lo que se había propuesto. Yo había aprendido, tras años de experiencia, que cuando un hombre desea algo tan imperiosamente que está dispuesto a apostar todo su futuro a una sola carta para conseguirlo, tiene asegurado definitivamente el triunfo. Por eso le di la oportunidad que me pedía, porque vi que este chico estaba decidido a no ceder hasta obtener el éxito. Los hechos posteriores demostraron que no hubo error». No podía haber sido el aspecto ni la apariencia del joven lo que le proporcionara su acceso al despacho de Edison, ya que todo ello estaba su contra. Lo importante era lo que él pensaba. Barnes no consiguió su asociación con Edison en su primera entrevista. Obtuvo la oportunidad de trabajar en el despacho de Edison, por un salario insignificante. Transcurrieron los meses. En apariencia, nada había sucedido que se aproximase al codiciado objetivo que Barnes tenía en mente como su propósito inicial y preciso. Pero algo importante estaba sucediendo en los pensamientos de Barnes. Intensi?caba constantemente su deseo de convertirse en socio de Edison. Los psicólogos han a?rmado, con todo acierto, que «cuando uno está realmente preparado para algo, aparece». Barnes se hallaba listo para asociarse con Edison; además, estaba decidido a seguir así hasta conseguir lo que buscaba. No se decía a sí mismo: «Vaya, no hay manera. Supongo que acabaré por cambiar de idea y probaré un trabajo de vendedor». En vez de eso, se decía: «He venido aquí a asociarme con Edison, y eso es lo que haré aunque me lleve el resto de la vida».

Club Privado de Inversión, desea contribuir y asistirte en este magnífico proyecto que has encarado de descubrir dentro de ti mismo las claves que te ayudarán a lo largo del tiempo, a atraer el éxito en cualquier aspecto, esta es tu tarea específica, personal, nosotros nos enfocaremos principalmente en guiarte en el aspecto económico, en proveerte de las herramientas necesarias para consigas rápidamente La Libertad Financiera y La Independencia Económica.

Pero insistiremos en los preceptos y modelos que señalo claramente en toda su obra Robert Kiyosaki.  Hoy cualquier persona tiene asegurado ser rico, cualquiera puede obtener la Libertad Financiera y La Independencia Económica, sin importar su raza, nivel económico o extracto social, ya que conquistar la fortuna no es un secreto que influya, que intervenga o que actué externamente sobre la persona, la obtención de riqueza es un cambio completo interno, es de cada persona y eventualmente repercutirá, en su forma de pensar, de actuar y de recibir las cosas solamente cuando esté preparado para ello.

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José Villegas

José Villegas es Fundador y Editor de ClubPrivadoDeInversion. Desde el año 2006 es inversor en el Mercado Forex y además desarrolla varios proyectos en el sector de las Inversiones. Apasionado de los Negocios Online.

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One Response to “Los Pensamientos Son Cosas…”

  • José Luís Casado on mayo 24, 2011

    La determinación, el tesón y el convencimiento de que el éxito ES posible son las bases para conseguirlo independientemente de la condición social, las dificultades económicas o cualquier otro aparente impedimento. Si uno, haciendo un simil futbolístico, salta al terreno de juego VIÉNDOSE ganador, ganará. Buen artículo.

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